jueves, 14 de julio de 2011

Cigarrilos, anteojos de marco y labios marcados.

Todavía estabas con el cigarrillo entrelazado
Analizando si seguirme el juego o no
Tratás de transmitirme pesimismo con la mirada
Pero los atrapé y los hice gritar.

Gritaban rabia, dolor y rebeldía.
Habías visto tantas cosas atrás del marco de tus anteojos.
Arrancabas a pedazos el dolor, todo eso que fue tuyo.
Pero por lo menos te consolabas con un poco de anarquía.

Me acercaba, tambaleante, a tu rostro.
Te miraba, a través del cristal que no estaba.
Y probé, solo por un segundo
Tus labios, con sabor a humo.

Suaves tus manos, contrastadas
Con el dolor, de tu cachetada.
Te miré, triunfante, acaricié tu pelo
Corto, brillante, y seguí probando.

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