martes, 27 de diciembre de 2011

Todo niño sensible sabrá de lo que ellos están hablando.

Me enteré del evento gracias a Facebook. Llegué, junto a mi novia, y había poca gente. Yo (sentimiento de pueblerino, supongo) me sorprendí al darme cuenta que el lugar era un casa antigua, muy bonaerense, con techo muy, muy alto. Patio interno, decorado con luces navideñas.
De a poco empezó a llegar gente, estaban los músicos, estaba León Rogani, estaba Zabo y (parte de) la Tutti Frutti Orchestra. Había pizzas ricas, con un cocinero con cara de formar parte de Onda Vaga, un chico que cobraba las pizzas y daba las bebidas. Todo a un precio muy aceptable, o, segun el evento, precios populares (genial expresion, creo que la usaré en algun momento).
Comimos un rato, con musica linda de fondo, gente linda, y un ambiente en el que se respiraba mucha intimidad, la cual aumentó cuando empezaron a tocar.

Entramos todos a la sala de conciertos (una pieza altísima, enorme y blanca, blanca), y al lado de un piano, había algunas sillas en las cuales se sentaron León y Zabo. León se calzó la guitarra y comenzó a cantar, y al escucharlo lo unico que se me venía a la cabeza era que definitivamente le hacía honor a su nombre. Se podía escuchar como cantaba con el sentimiento de haber vivido o sentido o visto o imaginado todas sus canciones, antes en forma de situaciones. A veces eran voces susurrantes, a veces gritos que te raspaban el oido, pero de una manera que te hacía poner la piel de gallina, como que cada cancion era una cicatriz que tenía muy dentro, y que por un rato, nos había permitido verlas, abriendo un poco el pecho. Tocó varios temas propios, y luego terminó con algunos covers.

Salimos de la salita, y descansamos unos minutos para luego empezar a disfrutar del show de Zabo.

El, una guitarra, un chico con una flauta melódica (el cual lamentablemente no recuerdo el nombre) y dos chicas muy lindas las cuales se encargan de hacer los coros/voces secundarias (Lena y Lucía) se sentaron en las sillas, hablaron un poco con la gente, y comenzaron.
Canciones sensibles, de alguien que tuvo sus problemas con el amor, pero que no tiene miedo de contarlos, para que uno pueda (tal vez) aprender de lo que le pasó. Sus temas son relatos un poco dramáticos, tal vez dramáticos como el amor mismo, a veces adornados con algunas cuotas justas de humor. Algunas canciones que ya empiezan a ser coreadas por la gente (Y el Oscar va para...), y una comunion entre la gente que siente las canciones, los que las sufren en el momento y otros que recuerdan cuando se sentían de la misma manera. Algunos pequeños enganchados, como Rolling In The Deep, de Adele, y un cover de Tirate Un Paso, de Los Wachiturros que unió dos mundos bastante diferentes.

Todos sentados, escuchando a esa gente que no se la da de mejor que los demás, se abre con vos y camina al lado tuyo y te pide disculpas por haberte golpeado sin querer con un paquete de pañuelitos (Hola, zabo!)

Me vuelvo a Rio Negro con muchas ganas de volver a verlos a los dos, sea por separado o juntos. Venganse a la patagonia, los espero con empanadas.

1 comentario:

Anónimo dijo...

muy buena nota...mejor descipto imposible