sábado, 11 de febrero de 2012

Cruje, como cruje tu voz/El regreso de la ex novia. (Capítulo 3)

Caminó por la Av. Las Heras, mientras escuchaba música en su celular. Sus auriculares, recién comprados, cubrían sus orejas y el sentía que tenía a Alex Turner cantándole al oído. ''Como puede ser que este tipo  escriba este tipo de cosas?'' pensó, y por dentro se derritió cuando escuchó a ese inglés con su acento tan norteño cantar ''Buscando un nuevo lugar para empezar, sintiendo que es difícil entender''.

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Recordó que estaba a unas cuadras del cementerio de la Recoleta, y le dieron ganas de pasar. Mientras, el reproductor aleatorio cambió del soundtrack de Submarine a Coiffeur y sonrió, amargamente. La ultima vez que había estado en ese lugar se había terminado una parte de él. Por lo menos así lo sintió.

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Había poca gente. Algunas viudas, con ropas negras de seda, lamentando la pérdida de sus seres queridos, algunas lo sentían, otras no tanto. Pasó al lado de la tumba de Evita, y se quedó parado mirándola, no tanto por un afecto político, sino más como curiosidad histórica. Caminó un rato más, sintiendo esa rara comodidad que sentía cada vez que lo acompañaba la música mientras transitaba entre gente sin habla, oído ni vida. El contraste del arte y su explosión de emociones junto a la tristeza de los gris, lo triste y terrible de la muerte, que implica el cese de emociones de parte del fallecido lo atemorizaba, pero a la vez le gustaba... lo hacía sentirse vivo, mucho más vivo.
De repente escuchó una voz a la cual no escuchaba hacía mucho tiempo.
- Max!
Había una sola persona que lo había llamado así en toda su vida.
- Sophie.
- Me gusta tu camisa. Se parece a la que te regalé, a la de rayas negras.
- Gracias.
Ella se llevó el cigarrillo a la boca, miró a sus propios pies y levantó la mirada.
- Viniste por algo en especial?
- No. Pensé que te acordabas lo mucho que me gusta caminar por Buenos Aires.
- Eso lo sé. Que ya no te ame no significa que te haya olvidado.
- Que ya no estemos juntos no significa que podés ser tan brusca.
- Perdón, perdón. Hace mucho no nos veíamos. Creo que la última vez que te vi fue cuando tocó Gastón Caba en el San Nicolás.
- Si, me acuerdo. Tenías puesta la remera de Bikini Kill, y el pantalón azul con los detalles en los bordes.
- Nunca me contaste que tenías memoria fotográfica.
- No la tengo. Ese día no me lo pude olvidar nunca.
Por supuesto que no. Como podría olvidar el día en el que le rompieron el corazón? Alguien puede hacerlo?

- - -

Fue un viernes, en marzo. El otoño empezaba a dar indicios, algunas hojas estaban en el suelo, las veredas cambiaban de a poco de su característico color ciudad al naranja amanecer. Sophie y el caminaron, cruzaron las vías del tren y se sentaron a esperar afuera de la casa porteña transformada en centro cultural.
Hablaron un rato de lo triste que sería vivir en un geriátrico, de los libros con ilustraciones y sobre como Maxi debería escuchar a Zappa, porque ''el chabón estaba re loco, pero era un loco genial''
Entraron, junto a un escritor y a una chica que había olvidado pintarse antes de salir, y que a causa de eso, estaba muy linda. Se sentaron en una mesa cuadrada, pidieron una cerveza, la pagaron a medias y empezaron a hablar. Luego de un rato, entre charlas con olor a almizcle, sahumerios y otro tipo de sensaciones naturales, fueron a escuchar al joven cantor. Cerró los ojos y sintió mucho cuando escuchó por la boca de Gastón la frase ''No me celes, dame un beso'', con los ojos cerrados pensó en Sophie y lentamente se puso serio, sin abrir los ojos. Cuando los abrió, acababa de terminar la canción. El intérprete sonrió y todos volvieron a las mesas a retomar sus charlas y comentar lo que acababa de suceder. Pero la mirada de los dos cambió, tal vez influida por las canciones, o porque la ultima vez que se habían dado un beso fue porque el lo tuvo que pedir. Ella lo miró, miró sus ojos color marrón, agarró su bolso y se fue, sin decirle chau. El impacto de la situación fue enorme. Todos alrededor suyo siguieron charlando, mientras el veía como ella se dirigía a la puerta de salida, sin siquiera ser capaz de reaccionar.
La llamó. La buscó en sus redes sociales. Fue a su casa a buscarla, pero ella se había ido. No le dejó indicaciones a nadie, ni siquiera al encargado de su edificio en Avenida Corrientes. Se había esfumado junto a Marzo, a algún lugar que Maxi desconocía.

- - -

- Donde estuviste todo este tiempo?
- Hmm... En muchos lados. Preferiría dejármelo para mi.
- Ya veo. Mirá, voy a ser sincero con vos: no me gusta verte. Reencontrarte no me causa ningún tipo de placer, debo decir. Por eso, antes de irme para tratar de no verte nunca más, quiero que me expliques una cosa, una sola.
Le costaban decir las palabras. Sabía que ahí venía la explicación de porqué estuvo todo el año pasado en estado vegetativo emocional. Se llevó la mano a la cara, se limpió una lagrima que le asomaba y la miró a los ojos.
- Porque te fuiste? Porqué así? Ni siquiera me dijiste chau.
- Ay, Max, Max. Los dos sabemos que yo no fui, soy, ni seré una compañera normal. Yo creo que ya la manera en la que nos conocimos te puede dar una idea.
Max rememoró en su cabeza el momento en el que la había conocido. Puntadas en varias partes de su cuerpo lo atacaron como si las emociones del momento fueran cuchillos recién afilados, sin conciencia del daño que provocaban.

- - -

Era una noche de Julio, hacía frío y Buenos Aires estaba hermosa. Se asomó al balcón, exhaló, vi como salían fantasmitas de su boca y decidió ponerse su sobretodo y salir. ''Si mi vieja me viera ahora me diría 'Ay, Maxi, abrigate un poco más que hace frío', 18 años al pedo'', pensó, y cantaba una canción de Coiffeur mientras bajaba en el ascensor.
La suela de sus zapatillas cada tanto rechinaba con el asfalto de la ciudad. Era de noche, ya de madrugada, y no había nubes en el cielo que se alcanzaba a ver, cubierto por innumerables edificios, llenos de ventanas amplias, con sus familias, solos y solas correspondientes. Buenos Aires y su crudeza, el amaba eso, y a su vez era parte. Había llovido justo ayer, y había algunos charquitos, de esos bajitos, que solo te tapan la mitad de la suela, y los pisó, avanzando de a pasitos chiquitos, para pisar lo más posible, y disfrutarlos al máximo. Despues de caminar por aproximadamente unas quince cuadras, se sentó en un banco. Apoyó los brazos en los costados y cerró los ojos. De repente, escuchó una voz.
- Ey, aguante Pearl Jam, che!
Abrió los ojos y manoteó a la nada del susto.
- Eh, que?
- No, nada, que aguante Pearl Jam!
- Ah, si...
La chica lo miró.
- Lo digo por tu remera... It's evolution, baby! Je.
Se había olvidado de que había salido con esa remera. Se habia olvidado hasta de que había salido con tanto sueño que le había agarrado.
- Ay, si, perdoname! Es que me senté acá y me dormí un minuto, jajajaja. Cosas que pasan.
- Si, no hay problema. Che, vos sos escritor?
La miró extrañada, retrocediendo un poco la cabeza.
- Eso intento, por qué?
- Porque no cualquier saldría a caminar porque si a las tres de la mañana en Buenos Aires. Tenés que ser o un artista, o una persona sin casa. Y no tenés mucha cara de vagabundo.
- Eso es un halago?
- Y vos que pensás?
- No se... que si?
- Mejor así. Soy Paloma. Pero no me gusta mucho mi nombre, así que si querés llamame Sophie.
- Sophie... Ah, como Sofía, pero en inglés!
- ...si, lo sé.
- Es tu segundo nombre?
- No.
- Entonces...?
- Entonces que?
- Por que te hacés llamar Sophie?
- Por qué no?
- No se... está bien, supongo.
- No me dijiste tu nombre.
- Yo soy Maximiliano. Pero si querés llamame Maxi.
- Te voy a llamar Max. Puedo? Me gustan mucho los equivalentes en inglés de los nombres.
- Si, no hay problema.

Caminaron un rato por la plaza hasta que ella se sentó en el suelo y le dijo que era hora de volver a casa.

- Me hiciste acordar a Coiffeur.
- Que, por lo de ''volver a casa''?
- Ahá. Te gusta?
- Mmm... podría decirse que si.
- Porque ''podría decirse''.
- Porque lo conozco.
- Que? Como es eso?
- Bueno, en realidad lo vi una vez.
- Y le hablaste?
- No. Como le iba a hablar, si estaba tocando, en medio de un show?
- Entonces no lo conocés.
- El nivel de interacción con una persona no indica el grado de conocimiento sobre ella, o su lealtad. Si fuera así, no habría divorcios, ni engaños, ni nada de eso, no te parece?

La miró pensando que esa era la chica mas rara que había conocido hasta ahora... aunque de todos modos, pensándolo bien, tenía algo de razón.
Ella se levantó, se sacudió el polvo de sus ropas, y despues de pedirle el número de teléfono, lo miró a los ojos sin decir nada unos segundos y luego le dió un beso en mejilla. Despues de esto, sin siquiera decirle adiós, se fué. Maxi la vio caminar durante la cuadra entera y decidió volver a su casa.

- - - 

- No lo justifica. Puedo haber sido un mal novio, tal vez, pero nunca fui una mala persona con vos. Y lo que hiciste fue de alguien mierda. Fue una actitud de mierda, a vos te parece justo dejarme solo como un boludo? El viaje a casa fue lo más triste del mundo. Lloré tanto, Paloma, tanto. Yo te amaba, y no entendía que había hecho. Paloma, porque te fuiste? Que pasó? Por favor te lo pido, decime que hice mal para no sentirme tan mierda cada vez que te recuerdo-
- Fui yo, Max. No hiciste nada mal.
Retiró sus manos de su rostro y levantó la cabeza. Las lágrimas brotaban cual palabras tristes de sus ojos. Ella cerró los ojos un segundo y los volvió a abrir.
- Pasó que me di cuenta que yo no quería vivir en esta ciudad, llena de gente, no quería seguir llenando mis pulmones de todo ese aire tan gris, la gente está tan expuesta a todos... las emociones están tan a flor de piel que me dan miedo, mucho miedo. No quiero terminar convirtiéndome en uno de ellos y que todos mis sentimientos estén tan a flor de piel. Mientras te miraba escuchar a Gastón, me di cuenta que somos tan...
- ...opuestos.
- Si. Y no quiero vivir mi vida con alguien que está perdidamente enamorado de una ciudad. Y menos si esa ciudad es Buenos Aires.
De repente, Maxi necesitó sentarse. Solo ahora pudo darse cuenta de todo. Eran las 5 de la tarde.
- Pensé que lo mejor era cortar todo bruscamente e irme de acá, a algún lugar, lejos. Me fui a Corrientes dos meses, despues otro tiempo a Córdoba, estuve una semana en Chile... viajé. Y ahora estoy viviendo en La Pampa. 
- Debí haberme dado cuenta de todo esto antes. Tu amor por los animales, tu insistencia por comprar una casa con patio, las noches en las que te sentabas en el balcón a llorar por el smog... debo ser sincero, me parecía medio raro. Hasta tonto, podría decirte, pero te amaba. Que boludo, no era obvio pero me podría haber dado cuenta.
Eran las 5 y cuarto. Empezó a llover.
- Me acuerdo ese día que vinimos acá, a esta misma tumba.
- Me sorprende que todavía te acuerdes que me gustaba Oliverio Girondo.
- Aprendí a dejar de amarte, pero no pude olvidarte.
- Hmm, eso rima.
- Basta, Paloma, basta, en serio. Me voy. Creo que ya no quiero saber absolutamente nada de vos. Vos no sabés lo que es soñar todas las noches que estoy solo, que la persona para la cual vivías ya no está más. Te fuiste, y dejaste una parte vacía en mi. No es justo. Chau. No quiero verte más.
Eran las 5 y media. La lluvia no paraba, y el caminó rápido hacia la salida. Ella lo vio alejarse durante una cuadra entera, y decidió volver a su casa.

Las calles de Buenos Aires nunca habían sido tan tristes para Maxi. Ya estaba cerca de su departamento.

Lluvia.

Lluvia.

Puerta.

Abierta.

Cerrada.

Abrigo.

Perchero.

Pasos.

Cama.

Lagrima.

Lagrima.

Lagrima.

Sueño.

Sueño.

Sueño.

3 comentarios:

Max (No ése, otro) dijo...

Estuve pensando un rato largo en qué poner acá, sin caer en los típicos clichés de "Me gustó mucho", "Escribís muy bien" y cosas por el estilo...y no porque lo mencionado no sea verdad, sino porque así como hay un refrán que dice que entre bomberos no nos pisamos la manguera, creo que está de más tirarnos flores porque...bueno, en realidad no sé bien por qué. El punto de todas estas palabras es encontrar la equivalencia a un aplauso y una palmada en el hombro, como diciendo "Bien, che". Oh, podría haber escrito eso desde un principio, no? En fin, se sobreentiende que espero el cuarto capítulo de la historia de este muchachito que se llama como yo. Y si tenés el mail de Sphie avisame (?)
Abrazo.
M.

The Tourist dijo...

Por momentos pensé que leía a "Yo, adolescente", "500 days of summer" y "Dawson's creek", todo metido en una coctelera. Ojo, no digo que sea plagio eh, tiene un toque en la prosa que quiero suponer que es muy tuyo, y esa forma de habla de Buenos Aires. Y la soledad, rebalsa soledad y melancolía por todos lados, ojalá que no sea como te sentís vos. Espero el próximo capítulo y te felicito, muy grato leer tus palabras.

Die dijo...

Seguramente fue casualidad, pero lo leí todo escuchando la voz de Caetano Veloso, que me pone meloso y atento a la vez; a tener en cuenta.

Y como dijo el Max de arriba (el real)(o no jaajja), si te digo un "me encantó" poco te podrás imaginar lo tanto que me encantó, sólo yo voy a entender cuánto sentimiento le puse a esa frase. Aunque estoy en desacuerdo con Paloma en lo de la ciudad y sus habitantes "abiertos" emocionalmente, me encantó que se haya quedado viendo cómo se alejaba durante una cuadra, y que haya decidido irse a su casa. A ver qué pasará en el cuarto, querido tocayo!
Un abrazo bien de diegos.